1. Know what your triggers are – certain people, comments or situations – and try to avoid those as much as possible. Be especially alert to anything or anyone that causes your mood to plummet.
2. Focus on the things you enjoy doing in life rather than on things that create pressure and stress. Make sure you schedule time for these in your day – even if it’s only a 10 minute workout or reading a few pages of your magazine or book.
3. Make a playlist of favourite songs that lift your mood, or that help to calm your mind.
4. Establish a support network – good friends and family members who will be there for you, no matter what. Don’t be afraid to reach out to, and contact, these people if you feel you are spiralling down.
5. Choose to spend time with positive, accepting, nurturing people – and stay away from people who don’t understand, or are critical of, mental health concerns.
6. Try and get some exercise as it releases “feel good” hormones and can change the way you feel. Also, pay attention to the kinds of foods you eat.
7. Establish and respect your own personal boundaries. We all have limits – and that includes you, as well. Don’t be afraid to withdraw, or to say “no”. It’s good to know yourself, and to know when “it’s enough”.
8. Be gentle, kind and understanding with yourself. Don’t be harsh, unrealistic or hypercritical. You are fighting a hard battle – so be there for yourself!
“To heal is to touch with love that which was previously touched by fear.”
Stephen Levine (via onlinecounsellingcollege)
“I used to be a people person but people ruined that for me.”
Unknown (via onlinecounsellingcollege)
Tips for Improving your Social Skills
1. Work on remembering peoples’ names.
2. Make an effort to stay in touch with people – even if it’s only “liking” an occasional photo on facebook, sending a 2 line email, or sending a Christmas card.
3. Develop and improve your listening skills. This includes not interrupting when others are speaking, not trying to control the conversation, and showing a respectful, genuine interest in the speaker.
4. Hold the door for others, and let others out first (in elevators, on trains and buses etc.)
5. When you’re writing an email, keep it brief and to the point. Nobody wants to read a long, boring essay.
6. Keep your voice down when you’re talking on your phone. No-one wants to hear your private conversations (and especially when you’re travelling on public transport).
7. Show a genuine interest in the passions of others. Ask lots of open questions, and find out what you can about their hobbies and interests.
8. When someone joins a conversation you’re involved it, include them right away, and try to bring them up to speed.
9. Don’t be a whiner or find fault with everything. Instead, being affirming, optimistic, and try and find the positives.
10. Be tolerant and patient with other people, and do what you can to accept them as they are.
11. Don’t go on and on – so other people fall asleep, begin to feel annoyed or want to run and hide from you.
12. Don’t argue back aggressively, or try to pick a fight, if you disagree with someone – even if you know they’re wrong.
“It takes courage to grow up and become who you really are.”
E.E. Cummings (via onlinecounsellingcollege)
“Sometimes people don’t want to hear the truth because they don’t want their illusions destroyed.”
Friedrich Nietzsche (via onlinecounsellingcollege)
Trastornos Neurocognitivos - Demencia
La alteración predominante es un déficit clínicamente significativo de las funciones cognoscitivas que representa un cambio de nivel previo de actividad. En esta sección cada trastorno es debido a una enfermedad médica o al consumo de una sustancia (drogas, medicinas, tóxicos)
La demencia por lo regular ocurre a una edad avanzada. Es poco común en personas menores de 60 años. El riesgo de padecer esta enfermedad aumenta a medida que usted envejece.
La mayoría de los tipos de demencia son irreversibles (degenerativos). Irreversible significa que los cambios en el cerebro que están causando la demencia no pueden detenerse ni revertirse. El mal de Alzheimer es el tipo más común de demencia.
Otro tipo común es la demencia vascular. Esta afección es causada por muchos accidentes cerebrovasculares pequeños.
La demencia de los cuerpos de Lewy es una causa común de demencia en los ancianos. Las personas con esta afección tienen estructuras proteínicas anormales en ciertas zonas del cerebro.
Las siguientes afecciones también pueden llevar a la demencia:
- Enfermedad de Huntington
- Lesión cerebral
- Esclerosis múltiple
- Infecciones como el VIH/SIDA, la sífilis y la enfermedad de Lyme
- Mal de Parkinson
- Enfermedad de Pick
- Parálisis supranuclear progresiva
Algunas causas de demencia se pueden detener o revertir si se detectan a tiempo, por ejemplo:
- Lesión cerebral
- Tumores del cerebro
- Consumo excesivo y crónico de alcohol
- Cambio de los niveles de azúcar, calcio y sodio en la sangre (demencia de origen metabólico)
- Niveles bajos de vitamina B12
- Hidrocefalia normotensiva
- Uso de ciertos medicamentos, incluso cimetidina y algunos hipocolesterolemiantes (para bajar el nivel de colesterol)
Síntomas
Los síntomas de demencia abarcan dificultad con muchas áreas de la función mental, entre ellas:
- El comportamiento emocional o la personalidad
- El lenguaje
- La memoria
- La percepción
- Pensamiento y juicio (habilidades cognitivas)
La demencia aparece primero generalmente como olvido.
Los síntomas del deterioro cognitivo leve incluyen:
- Dificultad para realizar más de una tarea a la vez
- Dificultad para resolver problemas y tomar decisiones
- Olvidar hechos o conversaciones recientes
- Tardar más tiempo en llevar a cabo actividades mentales más difíciles
Los síntomas tempranos de demencia pueden incluir:
- Dificultad para realizar tareas que exigen pensar un poco, pero que solían ser fáciles, tales como llevar el saldo de la chequera, participar en juegos (como bridge) y aprender nueva información o rutinas.
- Perderse en rutas familiares.
- Problemas del lenguaje, como tener dificultad para encontrar el nombre de objetos familiares.
- Perder interés en cosas que previamente disfrutaba; estado anímico indiferente.
- Extraviar artículos.
- Cambios de personalidad y pérdida de habilidades sociales, lo cual puede llevar a comportamientos inapropiados.
A medida que la demencia empeora, los síntomas son más obvios e interfieren con la capacidad para cuidarse. Los síntomas pueden incluir:
- Cambio en los patrones de sueño, despertarse con frecuencia por la noche.
- Dificultad para realizar tareas básicas, como preparar las comidas, escoger la ropa apropiada o conducir.
- Olvidar detalles acerca de hechos de actualidad.
- Olvidar acontecimientos de la historia de su propia vida, perder la noción de quién es.
- Tener alucinaciones, discusiones, comportamiento violento y dar golpes.
- Tener delirios, depresión, agitación.
- Mayor dificultad para leer o escribir.
- Falta de juicio y pérdida de la capacidad para reconocer el peligro.
- Uso de palabras erróneas, no pronunciar las palabras correctamente, hablar con frases confusas.
- Retraerse del contacto social.
Las personas con demencia grave ya no pueden:
- Llevar a cabo actividades básicas de la vida diaria, como comer, vestirse y bañarse
- Reconocer a los miembros de la familia
- Entender el lenguaje
Otros síntomas que pueden ocurrir con la demencia:
- Problemas para controlar las deposiciones o la micción
- Problemas para deglutir
Tratamiento
El tratamiento depende de la afección que está causando la demencia. Algunas personas pueden requerir hospitalización por un corto tiempo.
En ocasiones los medicamentos para tratar la demencia pueden empeorar la confusión del paciente. La suspensión o el cambio de medicamentos es parte del tratamiento.
Una persona que tiene demencia requerirá de apoyo en casa conforme la enfermedad empeora. Los familiares u otros cuidadores pueden ayudar a la persona a lidiar con la pérdida de memoria y los problemas del comportamiento y el sueño. Es importante asegurarse de que las casas de las personas que tienen demencia sean seguras para ellas.
Trastornos disruptivos del control de impulsos y de la conducta (Pte 2)
Trastorno explosivo intermitente
El trastorno explosivo intermitente implica episodios repetidos de comportamiento impulsivo, agresivo y violento o explosiones verbales enojadas en las que el afectado reacciona bruscamente y de manera desproporcionada a la situación.
Las conductas agresivas, el abuso doméstico, tirar o romper objetos, o bien otros signos de pataletas pueden ser síntomas de trastorno explosivo intermitente.
Síntomas
Las personas con trastorno explosivo intermitente pueden agredir a otras personas o dañar sus posesiones, causando lesiones corporales y daños a la propiedad.
Las
erupciones explosivas, por lo general duran menos de treinta minutos y
pueden ocurrir en grupos o estar separados por semanas o meses.
Entre explosiones explosivas, la persona puede estar irritable, impulsiva, agresiva o enojada.
Los episodios agresivos pueden ir antecedidos o acompañados por:
- Irritabilidad
- Aumento de la energía
- Saña
- Pensamientos agresivos
- Hormigueo
- Temblores
- Palpitaciones
- Opresión en el pecho
- Sensación de presión en la cabeza
Depresión, cansancio o alivio son reacciones mentales que pueden acontecer tras el episodio.
Criterios Diagnósticos
- Varios incidentes causados por no poder resistir los impulsos agresivos que llevaron a la destrucción deliberada de la propiedad o asalto a otra persona.
- Un grado de agresividad a lo largo del accidente que está completamente fuera de proporción con el evento que desencadenó el comportamiento.
- Episodios agresivos que no se contabilizan por otro trastorno mental y no se debe a los efectos de una droga o una condición médica.
Otras condiciones que han de ser excluidas antes que un diagnóstico de trastorno explosivo intermitente incluyen otros trastornos mentales o problemas de uso de substancias.
Tratamiento
Ningún tratamiento es completamente efectivo para todas las personas con
trastorno explosivo intermitente. Existe un tratamiento general que
incluye psicoterapia y medicación.
Trastorno del control de impulsos no especificado
Se incluye para codificar los trastornos del control de los impulsos
que no cumplen los criterios para cada uno de los trastornos
específicos del control de los impulsos descritos antes
Esta categoría se reserva para los trastornos del control de los impulsos que no cumplen los criterios para ningún trastorno específico del control de los impulsos o para otro trastorno mental descrito en otras secciones, con síntomas relacionados con el control de los impulsos (por ejemplo, dependencia de sustancias, parafilias)
En esta categoría encontramos:
- Compras compulsivas
- Adicción a internet
- Automutilación repetittiva
- Uso compulsivo del celular
- Rascado compulsivo
Trastornos disruptivos del control de impulsos y de la conducta (Pte 1)
La sintomatología esencial consiste en el fracaso en resistir
el impulso, deseo o tentación de llevar a cabo algún acto que
es dañino para el propio sujeto o para los demás. Ocurriendo
además con una sensación creciente de tensión o activación
antes de llevarlo a cabo. En el momento de consumar el acto el
individuo siente placer, gratificación o liberación, sin
embargo, después puede haber sentimientos de pena, culpa,
autorreproche, etc.
El trastorno en el control de impulsos, por definición, contiene
estados internos de tensión que coexisten con estructuras
psicológicas defensivas muy simples y que no ayudan a las
conductas.
Piromanía
Es la tendencia patológica a al provocación de incendios. La
sintomatología esencial es producir incendios de forma
deliberada y consciente en más de una ocasión conllevando una
importante tensión y activación afectivas antes del incendio
con una gran liberación e intenso placer o alivio al encender el
fuego, al presenciarlo o al participar en sus consecuencias.
Además el sujeto suele sentir interés, curiosidad y atracción
por todo lo relacionado.
Sintomas
- Preparativos
- Indiferentes a las consecuencias
- Satisfacción
Criterios diagnósticos
Existen seis criterios que deben cumplirse para que un paciente sea diagnosticado con la piromanía:
- Haber provocado incendios. El paciente debe haber provocado incendios deliberadamente en más de una ocasión.
- Fascinación por el fuego. El paciente debe indicar que está fascinado o atraído, o sentir curiosidad por el fuego y las situaciones que rodean al fuego.
- Sentir tensión antes de los incendios. El paciente debe experimentar sentimientos de tensión o activación emocional antes de los incendios.
- Sentir alivio después de los incendios. El paciente debe experimentar alivio, placer o la satisfacción al provocar el fuego.
- No tener otras motivaciones. El paciente no tiene otros motivos para provocar incendios, como motivos financieros; convicciones ideológicas (como creencias políticas terroristas o anarquistas), ira o venganza, un deseo de ocultar otro delito; delirios o alucinaciones, o alteraciones en el juicio resultante del abuso de sustancias, demencia, retraso mental o daño cerebral.
- No puede explicarse mejor por un trastorno de personalidad antisocial, un trastorno de la conducta, o un episodio maníaco.
Tratamiento
La piromanía suele tratarse con una terapia de modificación de conducta,
tanto en niños como en adultos. La modificación de la conducta pretende
condicionar el comportamiento basado en un sistema de recompensa y
castigo. Las conductas deseadas se refuerzan a través de respuestas
positivas.
Cleptomanía
Fracaso repetido en aguantar los impulsos de robar objetos que ni son necesarios para el uso personal ni se toman por su valor. Esos objetos pueden ser luego abandonados, regalados, escondidos o, simplemente, olvidados.
Normalmente el individuo tiene suficiente dinero como para poder adquirir lo que roba pero siente como una necesidad y tensión al hacerlo experimentando una intensa gratificación o alivio después de cometido el acto.
Criterios Diagnósticos
- Robos repetidos de objetos que no son necesarios, ya sea para uso personal o por su valor monetario.
- Aumento de la tensión inmediatamente antes del robo.
- Placer o alivio al cometer el robo.
- El robo no está motivado por ira o venganza, y no es causado por una ilusión o alucinación.
- El comportamiento no se explica mejor etiquetándolo como un trastorno de conducta, episodio maníaco, o un trastorno de personalidad antisocial
Tratamiento
Una vez que se sospecha que el paciente realmente sufre de la enfermedad y tras verificarse con una extensa entrevista psicológica, la terapia se enfoca hacia el control de impulsos, así como cualquier otro trastorno mental coexistente.
Entre las estrategias de prevención de recaídas (o reincidencias), hay que destacar la terapia cognitivo-conductual.
Ludopatía o Juego patológico
Fracaso crónico y progresivo en resistir los impulsos a jugar apareciendo una conducta de juego que compromete y lesiona los intereses personales, familiares o vocacionales. Los problemas que van surgiendo como consecuencia del juego tienden a aumentar la propia conducta de seguir jugando.
Lo más característico es que aparezcan importantes deudas personales con incapacidad para poder satisfacerlas implicándose otras responsabilidades financieras y llevando progresivamente al deterioro en las relaciones familiares, el trabajo, etc.
Criterios Diagnósticos
- Estar preocupado por los juegos de azar, tales como revivir experiencias pasadas de juego o la planificación de maneras de conseguir el dinero del juego
- Necesidad de jugar con cantidades crecientes de dinero para excitarse
- Tratar de recortar en los juegos de azar, sin éxito
- Cada vez más inquieto o irritable al tratar de reducir en los juegos de azar
- Juegos de azar como una forma de escapar de los problemas o para aliviar sentimientos de impotencia o tristeza
- Persiguiendo a las pérdidas, o tratando de volver perdido dinero por el juego más
- Mentir a los miembros de la familia, terapeutas u otras personas para ocultar el grado de los juegos de azar
- Cometer fraude, robo u otros actos ilegales por el bien de los juegos de azar
- Poner en peligro o perder una importante oportunidad de relación, trabajo o educación o carrera debido al juego
- En cuanto a los demás por su dinero cuando la situación financiera se desespera
Debido a que el exceso de juego a veces puede ser un signo de un trastorno bipolar, los proveedores de salud mental tienen el cuidado de descartar este trastorno antes de hacer un diagnóstico.
Tratamiento
El tratamiento de la ludopatía puede ser un reto. Eso es en parte porque
la mayoría de la gente tiene dificultades para admitir que tienen un
problema. Sin embargo, un componente importante del tratamiento está
trabajando en el reconocimiento de que usted es un jugador compulsivo.
Si su familia o su empleador le presiona para que la terapia, usted
puede encontrarse resistir el tratamiento.
Pero el tratamiento de un
problema de juego puede ayudarle a recuperar una sensación de control – y
tal vez incluso ayudar a sanar las relaciones dañadas o las finanzas.